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Sáb, Dic
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El último samurái

La palabra Samurái es una variación del verbo saburau que significa servir por lo que samurái es el derivado que significa Aquellos que sirven y define a una casta de guerreros que lideró militarmente Japón desde el siglo VIII hasta el siglo XIX, aunque los primeros registros sobre la palabra samurái, datados en el siglo VIII, solo se refieren al carácter de servicio, no siendo hasta el siglo X cuando se le dio el significado militar.
 
Los grandes samuráis eran terratenientes que servían a señores feudales (conocidos como Daimyo o Daimio cuyo significado es gran nombre o gran señor) de forma individual o aportando su propio ejército para las continuas guerras entre clanes, que se desarrollaron en Japón hasta finales del siglo XVIII.
 
En un principio la imagen del samurái fue la de un arquero a caballo, posteriormente pasó a la más conocida del guerrero con espada experto en artes marciales con la que la relacionamos actualmente. El arma fundamental para el samurái era el nihonto, o como conocemos en occidente katana, una espada de hoja curvada de 90 cm de longitud que se llegó a considerarse como el alma del samurái. Se decía que una buena espada debía ser capaz de dos cosas: poder cortar siete cuerpos apilados, uno encima de otro, o sumergida en el agua cortar un nenúfar que flotara en la superficie.
 
La estructura de los ejércitos samuráis obedecía principalmente a vínculos familiares, así como de vasallaje hacia el daimyo o gran señor. Los ejércitos contaban con soldados a pie, llamados ashigaru que normalmente eran campesinos reclutados para la guerra y se dividían según su destreza en arcabuceros, lanceros, arqueros, porta estandartes, tambores y sirvientes de los samuráis.
 
Cuando había que convocar al ejercito se notificaba el día y el lugar de la reunión, cada samurái y ashiguru cogían sus armas y armadura; acudiendo al punto acordado partiendo desde allí para unirse al ejercito del clan y comenzar la lucha. Una vez terminada la guerra los samuráis y sus soldados supervivientes volvían a sus pueblos continuando con las labores del campo en el caso de los soldados o practicando y mejorando sus técnicas guerreras en el caso de los samuráis. Toyotomi  Hideyoshi, uno de los generales más importantes de ese periodo, famoso por sus esfuerzos por la unificación de Japón, mediante un edicto de 1591 terminó de separar y distinguir las clases sociales de los samuráis y los campesinos, consiguiendo la especialización de los miembros del ejército.
 
Un aspecto muy poco conocido en occidente de la vida de los samuráis era el wakashudo o shudo, un tipo de pederastia que practicaban muchos samuráis. El maestro, instructor o protector, el de más edad, era la parte activa de la pareja y el aprendiz, el más joven, era la parte pasiva. Esta relación se basaba en obligaciones de lealtad mutua, que duraba habitualmente hasta la muerte de cualquiera de ellos, no impidiendo en ningún momento a los componentes mantener relaciones sexuales con mujeres.
 
Solo se conoce un caso de un occidental que llegara a ser nombrado samurái, fue William Adams un navegante y explorador inglés,  el cual naufragó y llegó a las costas de Japón en el año 1600, ganándose la confianza del Shogun Tokugawa Ieyasu que le otorgo el título de samurai proporcionandole un feudo con 80 granjeros, nombrándole consejero personal para comercio internacional. Fue William quien construyó los primeros barcos de tipo occidental en Japón, llegando a realizar con ellos viajes comerciales hasta España y Méjico. William falleció en 1620 no regresando nunca a su país.
 
La apertura comercial que se produjo en Japón desde la llegada del Comodoro Perry con su flota a la bahía de Edo en 1853, cambió radicalmente la situación política del país. Por primera vez en muchos siglos un Emperador (Emperador Komei) tomó las riendas de la política del país enfrentándose a las fuerzas ultra-nacionalistas que pretendían expulsar a los extranjeros de Japón con el slogan “Reverenciar al Emperador, expulsar a los Bárbaros”.
 
Hasta esa fecha hubo dos clases gobernantes en Japón: la del Emperador (Soberano Celestial) y la del Shogun, nombrado por el Emperador, que ostentaba la autoridad civil, militar, diplomática, judicial y era el que gobernaba de facto, manteniendo al Emperador alejado de la actividad política del país.
 
Los fuertes cambios que se produjeron en esa época en la cultura japonesa, como el caso de la vestimenta occidental, eran considerados por los samuráis como una traición a sus costumbres ancestrales y unido a la creciente corrupción política, llevo a Saigo Takamori a renunciar a todos sus cargos y retirarse a su dominio de Satsuma donde todos los jóvenes tanto samuráis como campesinos recibieron entrenamiento e instrucción en tácticas de guerra.
 
Saigo Takamori reunió a sus terratenientes y marchó hacia Tokio para entrevistarse con el nuevo Emperador Meiji y denunciar la corrupción de su gobierno. Llegando hasta el castillo de Kumamoto el 19 de Febrero de 1877 atacándolo sin éxito hasta el 12 de Abril de 1877, fecha en que la Armada y el Ejército Imperial les hicieron retroceder hasta Kagoshima, donde se desarrolló la batalla definitiva en la que las tropas Imperiales sobrepasaban a las fuerzas de Saigo en sesenta a uno. Después de que Saigo rechazara la rendición el 24 de Septiembre se ordenó el ataque frontal que fue tan devastador, que a las 6 de la mañana del día siguiente solo 40 samuráis seguían con vida.
 
Estando Saigo herido de muerte pidió a uno de sus leales, Beppo Shinsuke, que actuara como ayudante (kaishaku) para cometer seppuku (harakiri) antes de que pudiera ser apresado, lo que suponía un deshonor tanto para él como para su familia. Después de la muerte de Saigo los samuráis que todavía quedaban vivos se lanzaron con sus espadas colina abajo hacia las posiciones imperiales hasta que fueron abatidos por las ametralladoras Gatling.
 
Saigo Takamori fue proclamado por el pueblo héroe trágico el 22 de Febrero de 1889 y el Emperador Meiji perdono a Saigo post morten en 1891. En la actualidad hay una estatua suya en el Parque Uneo de Tokio. Saigo Takamori es considerado por los historiadores como el verdadero ultimo samurái.
 
Como dato anecdótico he de decir que la película El último samurái, protagonizada por Tom Cruise, está basada en estos hechos, pero con notables diferencias en el desarrollo de la historia. La más importante es la del personaje que interpreta Cruise Nathan Algren, que no era norteamericano, sino el oficial francés Jules Brunet que junto a otros cuatro oficiales (Fortant, Marlin, Cazaneuve y Buuffier) llegaron a Japón para adiestrar al ejército imperial y posteriormente seducidos por la cultura Samurái lucharon con ellos hasta la derrota final, consiguiendo después gracias a la ayuda del almirante Enomoto Takeaki, volver a Francia donde Jules Brunet alcanzo el grado de general.
 
Luis Valladares
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