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06
Jue, Oct
7 minutos de lectura ( 1309 palabras)

Próximo viaje a los lagos Martianez del espacio

“Gracias al estudio de los extremófilos en la Tierra (microorganismos que viven en condiciones extremas) sabemos que algunos seres vivos no sólo sobreviven sino que prosperan en condiciones muy áridas, muy salinas o en cualquier caso extremas en comparación con lo que es habitable para un ser humano.”  A la conclusión que llegamos con los estudios avanzados de científicos a los que alguna beca les habrán otorgado para lograr los conocimientos adquiridos es que en este Planeta llamado Tierra donde hay agua existe vida y que los microorganismos esos a los que se alude pueden ser igualmente extrapolables a sociedades deprimidas con la hambruna lacerante en su día  a día.
Esperemos que las normas aceptadas internacionalmente y que establecen que las misiones tienen que ser precavidas a la hora de ir a lugares de Marte donde sea posible que haya agua líquida sean respetadas por el ser humano o acabaremos con un mundo desconocido antes de terminar con el que habitamos; ya demasiado contaminada tenemos la Tierra como para llenar de basura otro lugar, la chatarra espacial puede ser solo el comienzo de nuestra mala influencia en el futuro. En
En la actualidad vemos estrenos cinematográficos y simplemente decimos que son una trama de ciencia ficción, pero puede que en un futuro cercano sea evidente o parecido el guion; las aerolíneas están con el ojo avizor para diseñar naves que nos atraigan a visitar nuevos mundos con el paquete de todo incluido; bueno será el chef que invente sugerentes menús en el aire sin que la salsa caiga a miles de kilómetros por segundo.
Tendremos que aprender con celeridad a convivir entre colectivos de gente diferente, algo que no hemos sido capaz de hacer desde que el mundo que conocemos existe; mantener el equilibrio en grupos de personas viajeras en el espacio y que al llegar a su destino no sepan cuando volver es tener demasiada esperanza en que los hombres cambien por arte de magia.
Algo iba a pasar con seguridad, la Luna enrojecía, como una damisela cogida por descuido haciendo a hurtadillas guiños a su amado, está noche nos  ha dado un ligero escalofrió conocer la noticia altamente importante de que en el Planeta del que se surtían los estudios cinematográficos y alimentaban las películas desde los años 60 y algunos directores de cine actuales vaciaban sus conocimientos con el deseo de aparecer en la historia como unos Julio Verne del siglo XXI, se topaban de bruces con una realidad aparente, digna de las mejores series. Un Universo descubierto por científicos de todo el mundo comprometidos con la idea de que nuestro Planeta se está deteriorando por causas propias de sus habitantes, buscan desaforados una solución imperiosa para salir con lo puesto en caso de caos.
Me encantaría ver las caras de aquellos que solo creen en lo que ven y no en las infinitas cosas que están a nuestro alrededor y no queremos darnos cuenta de su presencia; aunque en este caso alrededor propiamente dicho no están, más bien a unos cuantos kilómetros de distancia del umbral de nuestros conocimientos. Larga porfia entre distintas potencias de nuestro mundo dieron en la diana al unir las fuerzas para buscar vida fuera de nuestros recursos ya demasiado penosos y esto ha traído como consecuencia el logro de haber encontrado el oro líquido necesario para vivir en otro mundo diferente.
A partir de ahora será mejor ir sobre seguro, las grandes pasarelas de moda comenzarán a diseñar vestidos apropiados para salir ligeros a la nave que nos llevé a disfrutar unas vacaciones fuera de las fronteras de los países terrícolas; Armani será el encargado de hacer los honores a los presuntos viajeros representantes de nuestro planeta que no tendrán que ser un galán con pajarita o una linda perrita vestida de Gucci; los modelos en cuestión bien podrán ser alguien de carisma vulgar, poco agraciados físicamente y no demasiado inteligentes, de ser todo lo contrario y haber marcianos con buena vista posiblemente nos harían una visita nocturna sin darnos cuenta de ello y llevarse a su territorio las bellezas de la Tierra.
Todo comienza a darle la razón a aquellos que veían posible la existencia de vida fuera de nuestra vida, el mundo carente de protagonismo único en la Galaxia pasa por ser uno más integrante del conjunto y no  aquel que se creó tras el bombazo en el que los Dinosaurios cayeron por el desfiladero, el mismo que bien pudo ser un agujero negro de esos que el científico más laureado en vida cree ser la causa de la desaparición de meteoritos e incluso planetas enanos caídos en su órbita de absorción.
Los problemas ahora no han hecho nada más que empezar, el comienzo de ir preparando individuos para viajar en el tiempo futuro se va a convertir en el principal objetivo de las Academias de Idiomas, al fin y al cabo tendrán que ir varios de cada país potencialmente capacitado para asumir el gasto del viaje y  algunos no querrán olvidar del todo el idioma que les mantuvo integrados en su sociedad desde su nacimiento. Perder la idiosincrasia y los valores personales por un viaje a distancia no es positivo, la lengua materna es como el primer alimento para los lactantes, sin ella el crecimiento de la vida en otros planetas carecería de comunicación si uno de los interpretes no es capaz de reconocer el idioma del otro por desconocimiento de sus costumbres, religión, clase social o identidades personales.
La maleta en el equipaje de mano será un modelo de Louise Button que llevará un compartimento para el Quijote, UN LIBRO DE Stephen G. Larson, las 50 sombras de Grey por si los habitantes del lugar al que vamos también tienen sus rarezas, un periódico collage del resto de diarios y como no, una revista de cotilleo para las marcianas de casa o una grabadora con los mejores reportajes de jornadas deportivas para inculcar los modos de diversión rutinarios. Es decir, que si somos cautelosos nos podemos hacer amigos de ellos sin mediar palabra, tan solo con los presentes que les ofreceremos al bajar de la aeronave “ – ¡¡Yo Paco, amigo tuyo!!”, podremos espetarles a las primeras de cambio, no obstante el buen humor de Tony Leblanc le trajo sus frutos al ver aterrizar a un marciano de los 60 en el prado de su amigo.
¿Realmente creemos que estamos preparados  para influir en otros mundos cuando en el que estamos no somos capaces de unir  fuerzas para seguir adelante y mantenerlo vivo? No es por quitarle méritos a los científicos es que los seres humanos nunca aprendemos de nuestros errores y caemos  constantemente en obstáculos sangrantes que ni aportan nada ni nos hacen progresar en sociedades  fructíferas de cohabitar en paz; tal vez al equipaje debiéramos añadir aquella famosa obra de Shakespeare, Hamlet, en la que el soliloquio “Ser o no ser…”, el personaje reflexiona sobre un eterno dilema al que no hemos encontrado solución.
Lo que más me preocupa es el año que van a tener que llevarse encerrados los primeros en la lista de asalto a Marte, es evidente que tendrán que ser conscientes de la gran hazaña que van a llevar a cabo y de la que no tienen ni idea de si regresarán con algún acompañante, vendrán a toda velocidad huyendo de las pirañas martianas únicos habitantes animales de las aguas halladas o si traicionarán al resto de la humanidad y se quedaran en el Paraíso Marte por ser un oasis en la Galaxia; lo último nunca lo sabremos de ser verdad al igual que tampoco tendremos la certeza de que caigan en un agujero negro o que simplemente falle el control de amerizaje o que se desintegre de vergüenza ante la superioridad de los residentes y seamos entonces los Tony Leblanc del espacio de por vida.

Juan Antonio Sánchez Campos




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