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02
Dom, Oct
2 minutos de lectura ( 354 palabras)

Los cuadros de Goya para la Alameda de los Duques de Osuna

El pasado 30 de Abril se celebro el 270 aniversario del nacimiento de Francisco de Goya en Fuendetodos (Zaragoza).

La vinculación de Goya al distrito  de Baraja a través de la familia de los Duques de Osuna es más que relevante, y un ejemplo es la serie de los cuadros para El Capricho que comprende siete cuadros pintados por Francisco de Goya entre 1786 y 1787.

En 1786 la condesa-duquesa de Benavente y duquesa de Osuna encargó a Goya la realización de una serie de pinturas de temática campestre y popular para su gabinete de "El Capricho", el palacete que ordenó construir en 1783 en los alrededores de Madrid, conocidos como la Alameda de Osuna. El conjunto de cuadritos lo forman, junto con éste, El columpio, La caída, Asalto a una diligencia,Procesión de aldea, La conducción de una piedra y Apartado de toros.


Las siete pinturas fueron entregadas el 22 de abril de 1787 junto con un retrato de los tres hijos de los Osuna, ahora perdido. Goya presentó su factura el 12 de mayo del mismo año, que ascendía a un total de veintidós mil reales. En ella especificaba el precio de cada cuadrito y adjuntaba una breve descripción.


Cuando la casa ducal quebró en 1896 estos cuadros se pusieron a la venta. Algunos, concretamente La cucaña, El columpio, La caída y Asalto a una diligencia, fueron adquiridos por Felipe Falcó y Osorio, VIII duque de Montellano, para su colección madrileña.

Esta serie de pinturas recuerda por su aspecto a algunos de los cartones para tapices que pintó Goya de temática similar, como la serie destinada a decorar el comedor de los príncipes de Asturias en el palacio de El Pardo. Las escenas que la componen son, en su mayoría, amables y divertidas; situaciones que los propietarios de los cuadros podían vivir en su palacete de recreo. Sin embargo, dos de las pinturas, Asalto a una diligencia y La caída, aunque mantienen el escenario rural, representan temas bastante menos agradables, incluso dramáticos, en los que Goya aprovechó para hablar de los problemas de su tiempo, como en otras ocasiones haría. 

Como curiosidad en el cuadro de La Cuchaña se puede ver la casa de labranza y el propio palacio de El Capricho

apartado de toros

320px-El columpio 1787

Asalto al coche

La caída

La conducción de un sillar o La obra

La cucaña

Procesión rural

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