¿Innovador? ¿Yo?

 

Cuando en una charla informal entre profesores surge la palabra innovación, algunos docentes se ponen tensos, otros resoplan y los más atrevidos dicen aquello de "Yo no sé si soy muy innovador..." e incluso pueden añadir "no utilizo demasiado las TIC". Pero después, la conversación continúa y se habla de flexibilidad en la evaluación atendiendo a la diversidad de capacidades, de talleres intergrupales, de diferentes métodos para no sólo aprender contenidos, sino para desarrollar el espíritu crítico, la creatividad, las habilidades sociales, etc.

Desde el auge de las TIC, parece que si no están continuamente presentes en el aula, no somos innovadores. Nadie duda de su potencial (siempre y cuando se utilicen como una herramienta que realmente implique al alumno en su propio aprendizaje).

Sin embargo las TIC no son imprescindibles como herramienta de innovación.

La verdadera innovación es aquella en la que la intervención del docente es mínima y aun así verdaderamente importante. Imaginemos un aula en la que un alumno/a realiza una exposición de un tema que ha elegido y que lo presenta con una técnica que él mismo también ha elegido (soporte papel, vídeo, foto, blog...). Los demás compañeros/as van a evaluar su trabajo y él mismo podrá autoevaluarse.

El profesor por supuesto está presente, anota, dinamiza, propone, cuestiona... pero no ha pedido un trabajo totalmente acotado que lo único que consigue es que el alumno/a trabaje bajo una sensación de tedio, que probablemente copie datos con mayor o menor tino y no aprenda nada sea cual sea la nota de su trabajo. (Aclarar que la acotación puede ser también más o menos flexible dependiendo del objetivo/alumno/etc).

Lo que conseguimos con esta actividad es que el alumno/a se implique y aprenda porque realmente le interesa y tiene curiosidad por el tema elegido, que los compañeros/as sean críticos con un trabajo realizado y saquen sus propias conclusiones, aprendizajes al fin y al cabo, sobre aspectos que funcionan y aspectos que no a la hora de exponer un tema.

En todo momento los estudiantes del aula están desarrollando diferentes destrezas de pensamiento, relación, autoconocimiento, etc. Ya es conocida la importancia del desarrollo de competencias para el buen desarrollo profesional, por ello éstas deben ser nuestro máximo objetivo como docentes y nuestro punto de referencia a la hora de innovar en el aula.

Pero este tipo de actividad, o cualquier otra, por sí sola tampoco son la panacea. La innovación supone contemplar a todos los alumnos/as, por ello conlleva una variedad de métodos combinados, que satisfaga la pluralidad de capacidades, gustos e intereses del aula.

Convencidos de esta idea, en Qualitas Europa, centro especializado en Formación Profesional, apostamos por la innovación, entendida como oportunidades de interacción, de autoconocimiento y superación.

En esta línea, uno de nuestros éxitos es contar con un excelente equipo de orientación educativa que acompaña al alumnado, sea cual sea su edad, pues entendemos que la persona está en constante desarrollo y por ello necesita contar con el apoyo necesario que asegure y/o expanda su proceso formativo en una etapa educativa, tan importante actualmente, como la Formación Profesional.

 

Zaida Arranz Castillo. Profesora en Qualitas Europa