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Probablemente inacabados en sociedades incapacitadas

Sábado, 18 Julio 2015 en Salud y Bienestar
Es tal la podredumbre del ser humano que acaba en un segundo con la ilusión ajena con indolencia premeditada, capaz de generar una situación de caos despreciable para cualquier mente razonablemente lógica de pensamiento. La sociología en cuestiones determinadas de impulsos pasajeros pasa por ser una ciencia imprecisa, a pesar de acepciones y conceptos técnicos no solventa apropiadamente interrogantes concisas con la determinación apropiada; puede que la psicología sea en todo caso un remedio pasajero aunque inapropiado a la vista de los pocos efectos beneficiosos que ha demostrado durante siglos.
Es la mente del ser racional un problema definitivamente confuso de estudio, las múltiples apariciones de síntomas a los que los expertos no encuentran explicación convierte a la sociología en una de las armas más solicitadas por la sociedad “moderna” en facetas como la laboral o familiar se confirman como indispensables y en algunas culturas manifiestan una importancia inconmensurable para salir airosos de problemáticas diversas.
Por el contrario tanto la psiquiatría como especialidad capaz de estudiar más a fondo la mente de los individuos racionales y de catalogarlos en colectivos dispares, no progresa lo suficiente que los individuos requieren para enfrentarse a múltiples situaciones dando por bueno un tratamiento que satisfaga las necesidades de su entorno y genere placidez ficticia a la mente mediante ansiolíticos, tranquilizantes o en algunos casos sin diagnóstico definido al internamiento del paciente.
Así estamos en pleno siglo XXI, capaces de viajar años luz de nuestro planeta, valiéndonos de la investigación para construir robots con los que satisfacer las necesidades de las grandes empresas y sin unas monedas para invertir en investigación de enfermedades a las cuales debería de dárseles la importancia debida. La culpa siempre es del mismo, el fatídico dinero usado para liderar complots, urdir tramas para desbancar gobiernos o incapacitar sociedades para que no puedan progresar de manera equitativa. El plan resulta satisfactorio para algunas potencias emblemáticas pues de alguna forma, evitando que otras sociedades “mediocres” accedan a la investigación, se aseguran su poder sin oposición posible.
Valiéndose de momentos y circunstancias idóneas utilizan los medios que tienen a su alcance para confraternizar con sus aliados sacando a la luz pública algunos casos dignos de admiración de investigadores nacidos fuera de sus fronteras. Avances en oftalmología procuran esperanza a aquellos que sufren enfermedades visuales graves e incluso una simple miopía que hace décadas servía para vender lentes ahora cambian el comercio de la óptica por filtros de protección tras una operación con la que han pasado de usar lentes de contacto a gafas de atractivo dispar. Es el cáncer de mama otro de los éxitos obtenidos por la ciencia y la investigación que han significado una nueva manera de enfrentarse a dicha dolencia con un más que loable número de pacientes que sobreviven a dicha enfermedad.
Pero ¿y el cerebro? Ese arcón de sorpresas del que la ciencia no encuentra la llave por lo complicado de su sistema sigue siendo una piedra en el camino de la investigación humana; cabe suponer que la dimensión de problemas a la hora de investigarlo sea tan difícil que apenas salen avances fuera de medicinas modernas con el mismo resultado y para los mismos casos. Es triste no saber quién eres, donde vives o el nombre de tu ser más querido; es complicado averiguar dónde está el cable mal dispuesto para poner a funcionar nuestra consciencia y sin embargo, nos mostramos conformes con una pequeña recompensa que a los pacientes les dé una calidad de vida más digna sin darse cuenta de nada.
Todo parece caminar por diferentes rumbos, la sociología por la comprensión de los colectivos se antoja útil a los mercados, la oftalmología (bendita oftalmología) va avanzando cada día un poco más encaminándose al control de nuestros ojos, la oncología demuestra un compromiso fundamental para alargar la esperanza de vida de pacientes con edades demasiado jóvenes para que la enfermedad les aparte y así una larga lista de especialidades médicas que merecen su espacio en la investigación. Pero seguimos teniendo el lastre mental, el único hasta ahora incapaz de darnos muestras de progreso que acota nuestra existencia vital volviéndonos tan sociológicamente inútiles que solo el latido del corazón, una mirada perdida y una sonrisa aparente hace mención a su existencia.
Es tanto el lastre que la humanidad recoge a lo largo de los años que resulta primordial adquirir un nuevo método de análisis con el que ir librando de está pesada carga a sociedades futuras. Del sentido común se aprende ética social y de la solidaridad a proteger dicha sociedad de los peligros a los cuales se enfrenta; no es por tanto aconsejable tirar por la ventana de la indolencia todo aquello que suponga un gasto prolongado y constante en el tiempo porque de seguir esa improductiva pauta todo mantendrá la desigualdad que ya de por sí existe en este mundo que nos toca vivir de manera pasajera.
Son las sociedades de alto poder económico las que debemos instigar a colaborar con el resto, servir de empuje a métodos de subsistencia basados en la equidad y no en someter a estas bajo el yugo de la precariedad o el desprecio a las mismas. El mundo en su conjunto requiere de todas las civilizaciones para equilibrar una balanza en el tiempo que no caiga del lado del poderoso y deje caer los residuos en los menos afortunados. La utopía, esa palabra a veces mal sonante o carente de valor pasa por liturgia en muchas sociedades modernas que no sospechan la posible necesidad de sus semejantes en un futuro. Las materias primas que ahora revierten en manos peligrosamente llenas de avaricia y cuyo valor atrae naciones y gobiernos enteros para beneficiarse de ellas por un precio más o menos simbólico a los objetivos de unos pocos insensatos, son una de las formas menos honestas de colectivos pequeños que agolpan poderosos negocios con los que sustentan el sometimiento a los individuos del mismo ente social.
Variar el rumbo de las estadísticas que atrapan entre sus redes a sociedades deformadas por la falta de significado de unas normas establecidas bajo el poder bélico de sus benefactores es comenzar a luchar por una sociedad más justa y libre en un mundo deprimido al que se le está acabando la paciencia por el deterioro al que sus individuos le someten.
Es la psicología la herramienta de una ciencia a la que le queda demasiado para servir a la sociedad y que sería justo llegará algún día a favorecer al más débil con la ayuda de la sociología de por medio y un trabajo sostenido de todas las ciencias a las que el ser humano tiene acceso y que por falta de recursos o por el deseo de unos pocos empeñados en seguir manteniendo su poder, nunca llega a tiempo de salvarlos.Si en neurociencia  utilizan moscas controladas a distancia para entender cómo funciona el cerebro puede ser un avance importante al que prestarle la atención debida, si de alguna manera nos podemos favorecer de semejantes seres vivos nunca nos perdonaremos el no haberlo hecho antes de acabar con ellas rociándolas de insecticidas; este puede ser un buen símil con cuanto acontece en las sociedades humanas.
Razones evidentes de que dentro del amplio campo de sociedades y culturas son las muestras de civilizaciones que han ido saliendo para beneficio del conjunto, unas dimanan de otras y sin embargo quedan aún muchas por determinar a las que por razones puramente interesadas no se les ha dado la importancia que entrañan. Quedan muchas interrogantes por descubrir con las que seguramente entenderemos un poco más la realidad social que hoy vivimos; colectivos dependientes de otros menos evolucionados han estado siempre a la zaga de intereses definidos por los más poderosos y de ello buena muestra son las pruebas que desde hace siglos nos dejaron filósofos, galenos expertos en medicinas naturales, avances en nutrición o investigadores con los recursos de su época que generaron si cabe más productividad en sus investigaciones que ahora con las herramientas tecnológicas impensables hace apenas unas décadas.
¿Será que no surte efecto la investigación por carecer de fundamentos en los cuales basar los trabajos hasta ahora ejecutados con medios factibles de llegar a alguna solución precisa? ¿Será que estas soluciones las mantienen secretamente guardadas aquellas potencias más poderosas para servirse de ellas si así lo requiriesen? Todo es una gran incógnita con fundadas razones para creer posibles, el ser humano en su afán por demostrar superioridad es capaz de revertir sus progresos en el pequeño colectivo al que pretenda abastecer de ello y esa es una realidad a la que se enfrenta el individuo desde que tenemos capacidad de raciocinio.
La larga travesía que el ser humano lleva en sus espaldas no parece haberle enseñado nada nuevo que no se salga de un mero acto de solidaridad convenido para obtener un beneficio esperado con ello; la maliciosa forma de actuar de algunas sociedades de alto calado histórico han pasado por el filtro del dinero dejándolas casí apartadas del resto sino fuera por la importancia de su ubicación geográfica de alto valor estratégico.
Significan las sociedades antiguas poco menos que un mero pasaje en los libros de historia para que los colectivos integrantes de la enseñanza intenten comprender como de ser un país poderosamente forjado en la cultura de sus habitantes y en la fuerza de sus ciudadanos son sin embargo ahora, meros pagadores de deuda externa sin oportunidad alguna de volver al crecimiento del pasado.
Desde luego lo que ahora sabemos del concepto social existente en nuestro entorno deja frío a más de un sector social comprometido con la igualdad de las clases que sostienen un país, es decir, un contexto total del mantenimiento óptimo de estas sociedades en un espacio acotado por sus fronteras y no sometido a cuestiones improbables de ser acometidas en un espacio de tiempo más o menos cercano. Sí esto no es una simple explicación del porvenir que a algunos les espera, en poco se diferencia la realidad definida anteriormente pues, de todos es sabido que el dinero manda en el poder y que este confabulado con sus benefactores, acaba por conseguir lo que se proponga a cambio de cualquier cosa; entre los muchos lances que las sociedades poderosas manejan sin pudor alguno está el de someter a esos débiles aliados que sin embargo siguen siendo tan sólo vasallos de sus deseos.
Los hechos evidencian las causas y estas a su vez comportan una serie de factores derivados de objetivos dispares o deseos añadidos al desempeño de una labor proteccionista, como en el caso de la sociedad alemana con buena parte del territorio europeo al que no deja de avasallar para que no lleguen a peligrar sus posiciones dentro del enfoque creado a su alrededor con vistas al exterior del continente del que forma parte. Esta es una buena muestra del carácter insolidario de los seres humanos cuando son portadores de provechos que aún venidos de otras fuentes, les valen para convertirse en naciones intocables dentro del conjunto definido como Europa.
Son las sociedades capitalistas las que incitan al gasto por encima de las posibilidades de quienes no piensan nada más que en adoptar su papel deudor en el sistema financiero al que pertenezca su entorno; son por tanto estos dadivosos ejemplos de insuflar dinero al entorno de países lo que les mueve hacía un cada vez más hegemónico puesto de acreedor de por vida sobre esas otras sociedades que pretendían generar unos ingresos para hacer frente a la deuda y que por el contrario, han visto caer su poder financiero bajo las estrategias dispuestas en una gran red de despropósitos construida alrededor de los mandatarios de los diferentes países expuestos a caer en la trampa sin aparentar resistencia.
Sí, la mente humana no deja de darnos sorpresas desde que el mundo existe y el hombre convierte en racional su aspecto pero es esa misma punta de inteligencia la que en ocasiones se representa como enferma a la vista de análisis científicos de renombrado prestigio.
¿Será que la oftalmología a pesar de sus avances no es capaz de atender la miopía de sociedades soberbias? Tal vez sean esas sociedades las que tengan bajo llave la solución para acabar con el desgaste que la humanidad necesita; puede que simplemente sean esas calculadoras mentales las que tienen acotado el espacio por el que solo ven aumentar sus caudales por el trabajo de otros y no comprendan que al final todo depende del tiempo que el mundo aguante por muchos recursos que tengan.

Juan Antonio Sánchez Campos
Última modificación en Sábado, 18 Julio 2015

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