Rescate urgente, peligra la humanidad - - MADRID BLOG | MADRID ACTUAL
Domingo, 11 Diciembre 2016
  • Inicio
    Inicio Aquí es donde puedes encontrar todas las publicaciones del blog.
  • Categorías
    Categorías Muestra una lista de categorías de este blog.
  • Etiquetas
    Etiquetas Muestra una lista de etiquetas que se han utilizado en el blog.
  • Bloggers
    Bloggers Busca a tu blogger preferido.
  • Blogs de Equipo
    Blogs de Equipo Busca tu equipo de blog preferido aquí.
  • Acceder
    Login Tu cuenta

Rescate urgente, peligra la humanidad

Miércoles, 26 Agosto 2015 en España
Cuando desde las orillas de las playas situadas en la zona donde el Mediterráneo ostenta el liderazgo como mar de todas las culturas, eslabón de una cadena a la que los seres humanos estamos eternamente atados como es la convivencia, nos enfrentamos a una ola desoladora por el cargamento de pena que trae entre su espuma salada de la que sale el llanto de un niño desorientado o una madre con la boca seca y los ojos doloridos del sufrimiento por dejar un hogar para no perder la vida y entrar a la carrera en un infierno cuyas puertas están cerradas por otros seres humanos inconscientes de que con ello únicamente atienden sus demandas en lugar de satisfacer las necesidades más básicas que estos infatigables viajeros buscan desaforadamente. Tal vez, ocupados en aliviar su recuerdo de lo que fue una guerra, se permiten el despropósito de crear barreras o impedir con modos desapropiados que los refugiados pasen por sus terrenos, algunos países defienden el acceso de las familias angustiadas a cambio de pagar el resto de naciones cantidades a cuenta; utilizar a las personas como moneda de cambio es lo más ruin que unas sociedades civilizadas pueden llegar a hacer pues con ello la solidaridad en un futuro para con ellos estará limitada.

La culpa de las miserias del hombre no tienen otro culpable que no sea él mismo; la debacle de la humanidad que progresivamente se está generando por los malos hábitos de querer lo mejor para uno y no pensar en la situación que hace años tuvieron nuestros antepasados. Pronto se nos olvida la penitencia causada con motivo de la Guerra Civil que nos llevó a salir por pies de un país que se derrumbaba por la influencia de un hombre desalmado buscador de poder y gloria. Ya no recordamos de dónde vienen algunos de nuestros primos con nombres diferentes y apellidos de otras culturas, ni atendemos lo suficiente las historias que nuestros padres contaban con la pena en la mirada de unos años de padecimiento y miedo que nunca olvidaron pese al paso de los tiempos. Esa guerra es la que nos llevó a emigrar a otros lares, a formar familias en otros países que atendieron nuestra demanda y nos protegieron integrándonos en su sociedad y respetando nuestra cultura. En la gran Alemania, aquella nación poderosamente bélica con armamento hormigonado a raudales, submarinos por docenas y la obsesión de un dictador denigrante de llamar ser humano, ahora deposita parte de su soberbia en buscar soluciones aparentes para el colapso que Europa puede tener tras la llegada de cientos de miles de migrantes por la base del continente, el Mediterráneo y sus aguas trasladan a la playa de sus costas en el sur arcadas migratorias de seres humanos supervivientes tras horas de travesía por las que pagaron un alto precio.

Muchos sin embargo, a pesar de dejar sus ahorros, el de sus familiares más allegados que aportaron lo que pudieron, nunca llegarán a ninguna costa de Europa, ni podrán tener oportunidad de estudiar en el continente o de formarse en una ocupación laboral porque muchos de estos héroes anónimos llegarán flotando arrastrados por un golpe de mar contra la orilla, enganchados en un trozo de madera a la deriva o rescatados sin vida por los solidarios que dedican sus esfuerzos a intentar que la avalancha tenga las menos bajas posibles. Esos a los que tan sólo echarán de menos sus familias serán un número grabado a cincel y martillo en una lápida de cualquier necrópolis costera o montones de huesos apilados en una fosa común. Es decir, como muchos de nuestros familiares fueron desapareciendo de nuestras filas en la masacre a la convivencia que una guerra entre personas de la misma sangre son y que atienden a la mira de un fusil con diferente perspectiva de disparo; también hay en muchas localidades de España cementerios anónimos de gente enterrada por respeto y otros huesos que no tuvieron la misma suerte y andan esparcidos por la geografía española sin saber el lugar exacto para recogerlos y ponerlos en un lugar decente para ellos y tal vez, consolador para el resto de la sociedad.

Aunque eso de remover la historia, si lo que se busca no es demasiado productivo, ha pasado a mejor vida. No da muy buena fama andar recogiendo huesos de alguien que ni por asomo sabemos su procedencia pero si existen datos, aunque estos sean discutibles, de que por ahí andan los restos de un excelso personaje, ya saldrán de las arcas públicas de todos los españoles el dinero suficiente para sacar de un agujero lo que luego pueda ser cierto; aunque eso no lo sabremos nunca pues quien iba a darnos cuentas del asunto si el fracaso hubiera sido el resultado del gasto habilitado.

¿Soluciones? Ni los matemáticos de alto standing son capaces de averiguar un problema tan sofisticado como el migratorio, ni los sociólogos son capaces de verificar si las pautas a seguir a partir de ahora para poder integrar las culturas y costumbres europeas con la de los colectivos supervivientes llegados a países del viejo continente para confundirse entre sus habitantes, tienen fundamentos recurrentes; ni siquiera los mandatarios de la Unión Europea, junto con el resto de países no integrados en la misma y la ayuda necesaria proveniente de otros lugares del mundo, tienen claro el índice de probabilidades que sus economías son capaces de abastecer con la llegada de miles de refugiados, que esa es la definición correcta a los que vienen huyendo de la guerra por temor a que sus familias sean exterminadas.

Es por tanto una preocupación que no puede quedar sin solución a corto plazo; a diario son cientos de personas buscando tierra firme donde apoyar el comienzo de la esperanza en un futuro al que tienen derecho. Las naciones influyentes del mundo tienen que comenzar a redactar un protocolo de actuación inmediata con el que frenar la escalada de mortandad de unos seres humanos que vienen a vivir como humanos aunque su verdadero ser se quedó en el lugar del que huyeron despavoridos.

Juan Antonio Sánchez Campos
 
Última modificación en Miércoles, 26 Agosto 2015

Seguir a Madrid Actual:

Suscribirse a las actualizaciones

Comentarios

  • No hay comentarios por el momento. Se el primero en enviar un comentario.

Deja tu comentario

Invitado Domingo, 11 Diciembre 2016

© Madrid Actual

Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de todo o parte de los contenidos de Madrid Blogs sin su previo y expreso consentimiento escrito