La divinidad política y la privacidad eclesiástica Mientras el Papa dice que la limosna no salva a los defraudadores de pagar - - MADRID BLOG | MADRID ACTUAL
Domingo, 11 Diciembre 2016
  • Inicio
    Inicio Aquí es donde puedes encontrar todas las publicaciones del blog.
  • Categorías
    Categorías Muestra una lista de categorías de este blog.
  • Etiquetas
    Etiquetas Muestra una lista de etiquetas que se han utilizado en el blog.
  • Bloggers
    Bloggers Busca a tu blogger preferido.
  • Blogs de Equipo
    Blogs de Equipo Busca tu equipo de blog preferido aquí.
  • Acceder
    Login Tu cuenta

La divinidad política y la privacidad eclesiástica Mientras el Papa dice que la limosna no salva a los defraudadores de pagar

Jueves, 26 Febrero 2015 en España
Mientras el Papa dice que la limosna no salva a los defraudadores de pagar en dinero negro -será que ahora quiere dar factura por las donaciones- la Iglesia en Alemania aparece como una de las fortunas más grandes del país, con cerca de cuatro mil millones de euros que no sabemos de dónde han salido, quitando aquellos bienes patrimoniales en inmuebles de los que se abastecen por las buenas o con total impunidad ponen en sus dominios. La muestra la tenemos en España con la Mezquita de Córdoba que se la ha agenciado la iglesia en lugar de quedar como patrimonio del pueblo.

Y es así de esta manera como a lo largo de la historia la Iglesia ha ido embolsándose todo cuanto le fue permitido por la falsa nobleza, creyente de un Dios al que le bastaba entregar parte de los tesoros arañados al ciudadano para saciar la insana avaricia de los guardianes del cristianismo católico bajo la apariencia de hombres buenos. Es esa misma Iglesia a la que el ahora Sumo Pontífice le da una de cal y otra de arena en sus discursos, intentando con ello atraer a sus filas los máximos fieles posibles envolviéndolos en una dinámica moderna bajo la textura de una imagen diferente.

De lo q            ue no hay dudas es de que esas enormes fortunas, esas reliquias, joyas, inmuebles y títulos les fueron donados bajo la certeza de creerse salvados de los avernos por buenos donantes. Nada más lejos de la infame calumnia a la que en su propia historia venían cayendo, la misma que en su sabiduría pone a todos en su lugar tarde o temprano e invita al más profano a saborear la cultura de los siglos a sabiendas de la incomprensión generalizada de las diferentes religiones.

¿Puede el ministro de Hacienda investigar tan rico botín? ¿Puede la Administración pedir cuentas ocultas a quienes nada declaran? ¿Es todo un secreto de confesión del que no pueden deshacerse? Tantas preguntas que a lo largo de los años no han sido respondidas por nadie de la curia con una digna posición en sus hábitos y que deja en mal lugar a quienes se sienten profetas sin fundamento para ello. Si el Tribunal de Cuentas religioso existiese, en esta circunstancia sería igual de inofensivo que con los partidos políticos y llegaría tarde a calibrar los posibles desmanes en los que hayan incurrido.

El cestillo que comenzó como una limosna para servir de apoyo a la limpieza de las instalaciones católicas, al alimento del párroco o la compra de recursos para los más necesitados ha pasado a ser millones escondidos moneda a moneda en los cajetines de las parroquias y monasterios de nuestra geografía. El Códice Calixtino ha traído a la actualidad la inmensa cantidad de dinero que a diario entraba en la Catedral de Santiago de Compostela y que si no hubiera sido sustraído por el ahora condenado, estaría hoy rebosando de abundancia. Es incomprensible como nadie se puede dar cuenta de un robo continuado de miles de euros sin poner remedio; señal inequívoca de que lo recaudado sobrepasa la más que generosa cifra que podamos imaginarnos.

El sentimiento ciudadano lleva a la repulsa total de injusticias con las que podrían solucionarse más de un problema doméstico y que sumando unas pocas de incongruencias acaecidas con la crisis, servirían notablemente para salvaguardar derechos legítimos perdidos por orden y deseo de un Gobierno proyectado hacía un conservadurismo ideológico que sobrepasa las libertades del pueblo. Toda sociedad que haya incumplido sus obligaciones con el fisco, deben de pagar tales incumplimientos y en ese saco de defraudación tanto dineraria como solidaria está incluida la Iglesia y el partido que gobierna a sabiendas de sus errores. Pero no todo es tan fácil como la lógica quisiera demostrar y se confabulan demasiados intereses para no hacer factible la disposición de las leyes en todo su recorrido. Las promesas son como los sermones de los párrocos hacía sus fieles, que otros lo cumplan que nosotros tan sólo lo dejamos en el aire deberían comenzar diciendo.

Los discursos deben mostrar su esencia con un contenido bien urdido para convencer al oyente. Comienzan a sacar a la luz políticas encaminadas a llevarse a su terreno todos los votos posibles; a micrófono suelto salen a relucir nuevas medidas, con las que intentan ser capaces de sofocar el incendio de la ciudadanía, con proyectos dispuestos a endulzar la acritud de los hogares carentes de recursos distribuyendo una serie de parámetros con los que atender las demandas por hijos, la más que probable ejecución de un embargo por falta de recursos económicos para pagar las hipotecas y el alzamiento sobre sus cabezas o la quita de la deuda con Hacienda de pequeñas empresas a las que la crisis se las llevo de pleno. En definitiva, una amalgama de propuestas en el momento idóneo de un debate parlamentario y la cercanía de las elecciones autonómicas y locales les ha hecho sacarse de la manga lo que tendrían que haber llevado a la práctica cuando fueron elegidos. Es decir, que los celosos guardianes de la Iglesia siguen con sus promesas baldías y sus mentiras “piadosas”.

De lo que estamos seguros es de que la sede presidencial –Palacio de la Moncloa- parece tener un hechizo si vemos la osadía de su inquilino –Sr. Rajoy_, con un afán de menosprecio a los ciudadanos e insultos por doquier en el debate. Sólo él se cree lo de la regeneración económica y entiende aplicable el miedo a la hora de prometer más de medio millón de empleos si le votan o el infierno social si por el contrario, es relegado a la oposición.

Vamos que, eso de que si el Partido Popular deja el poder es manifiestamente una apología a la destrucción es la idea que tiene el Presidente actual a la hora de afrontar sus debates, con los videojuegos como pasatiempos entre sus seguidores y las ovaciones de júbilo por parte del hemiciclo; aplausos adictivos bajo las órdenes previas y la incapacidad de afrontar la realidad del problema escondidos en huna burbuja de inoperancia. Esto sí que es una situación patética a los ojos del ciudadano señor Rajoy, sin obviar sus falsas promesas y la incoherencia para con los ciudadanos que le votaron creyéndose sus profecías sin saber que eran vulgares mentiras.

Juan Antonio Sánchez Campos

25 Febrero de 2015
Última modificación en Jueves, 26 Febrero 2015

Seguir a Madrid Actual:

Suscribirse a las actualizaciones

Comentarios

  • No hay comentarios por el momento. Se el primero en enviar un comentario.

Deja tu comentario

Invitado Domingo, 11 Diciembre 2016

© Madrid Actual

Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de todo o parte de los contenidos de Madrid Blogs sin su previo y expreso consentimiento escrito